Guía de embalaje para tu mudanza: hazlo bien y ahorra

Guía de embalaje para tu mudanza: hazlo bien y ahorra

El embalaje es la parte de la mudanza que más se subestima y la que más disgustos evita cuando se hace bien. Una caja mal cerrada, un plato sin proteger o un armario cargado por arriba pueden acabar en un roto o en una espalda dolorida. En MUDABARNA embalamos a diario en Barcelona, y aquí te dejamos una guía para que, si decides prepararlo tú, lo hagas bien y ahorres.

Un buen embalaje es la diferencia entre que todo llegue entero o no.

Consigue buen material

No sirve cualquier caja. Usa cartón resistente y de tamaños variados, cinta de embalar de verdad (no celo), papel de burbujas para lo frágil, papel de embalar para rellenar y mantas para los muebles. Nosotros lo traemos todo si nos contratas el embalaje; si lo haces tú, invertir en buen material sale a cuenta.

Cajas buenas y cinta de verdad: el resto es pedir problemas.

Cajas pequeñas para lo pesado

El error más común: llenar una caja grande de libros. Queda tan pesada que nadie puede con ella y acaba rompiéndose. La regla es al revés: lo pesado —libros, vajilla, herramientas— en cajas pequeñas; lo ligero y voluminoso —ropa, cojines, mantas— en cajas grandes. Así las cargas son manejables y seguras.

Lo pesado, en cajas pequeñas; lo ligero, en las grandes.

Protege lo frágil de una en una

Cada plato, copa o figura va envuelto por separado en papel de burbujas o de embalar, nunca varios juntos. Los platos, de canto (no apilados planos), y las copas rellenas de papel. Rellena los huecos de la caja para que nada baile, y marca bien la caja como frágil.

Lo frágil, envuelto pieza a pieza y sin huecos que bailen.

Etiqueta todas las cajas

Escribe en cada caja la estancia de destino y un resumen del contenido. Parece una tontería hasta que llegas a la casa nueva con cuarenta cajas iguales. Etiquetar por habitación permite que descarguemos cada caja donde toca y que tú encuentres lo importante el primer día sin abrirlo todo.

Una caja sin etiquetar es una búsqueda del tesoro que no querrás.

Una caja de «primera noche»

Prepara una caja aparte con lo que necesitarás nada más llegar: sábanas, artículos de aseo, cargadores, algo de ropa, medicación, papel higiénico y algo de comer. Así, aunque el resto quede por abrir, la primera noche en tu casa nueva no se convierte en una odisea buscando el cepillo de dientes.

La caja de la primera noche te salva el primer día.

La ropa, fácil

La ropa colgada puede viajar en cajas-armario con barra, sin descolgarla ni arrugarla. La de cajones, déjala dentro si el mueble se transporta cerrado, o en bolsas grandes. Aprovecha la ropa y las toallas para envolver objetos frágiles: ahorras papel y proteges dos cosas a la vez.

La ropa protege lo frágil y viaja sin arrugarse en cajas-armario.

Los muebles: desmontar y proteger

Los muebles grandes que se puedan desmontar viajan mejor desarmados: ocupan menos y sufren menos. Guarda los tornillos de cada mueble en una bolsa etiquetada pegada a la pieza. Protege esquinas y superficies con mantas y film. Esta parte, si no tienes práctica, conviene dejárnosla: desmontamos y montamos sin que toques una herramienta.

Los tornillos de cada mueble, en su bolsa pegada a la pieza.

Qué te conviene dejarnos a nosotros

Puedes embalar tú lo fácil —libros, ropa, menaje no frágil— para ahorrar, y dejarnos lo delicado: la vajilla buena, los cuadros, los espejos, la electrónica y los muebles. Es el reparto que mejor equilibra ahorro y tranquilidad, y el que recomendamos a la mayoría. Te lo reflejamos en el presupuesto sin obligarte a contratar de más.

Embala tú lo fácil y déjanos lo delicado: ahorras sin arriesgar.

Empieza con tiempo

El embalaje de última hora es garantía de cajas mal hechas y de estrés. Empieza por lo que menos usas —libros, ropa de otra temporada, decoración— con una o dos semanas de margen, y deja para el final lo del día a día. Si vas justo de tiempo, nos encargamos nosotros del embalaje completo.

Embalar con margen es embalar bien; a última hora, todo se rompe.

No sobrecargues las cajas

Una caja demasiado llena o demasiado pesada se abre por abajo en el peor momento. Deja un par de dedos de margen arriba para poder cerrarla bien con cinta en forma de cruz, y no superes un peso que una persona pueda levantar con comodidad. Es mejor una caja más y bien cerrada que una reventando.

Mejor una caja de más bien cerrada que una a punto de reventar.

Vacía cajones y desconecta a tiempo

Los cajones de muebles que se transportan abiertos deben vaciarse para que no se salgan ni pesen de más. Y los electrodomésticos —nevera, lavadora— conviene desconectarlos con antelación: la nevera, vaciarla y descongelarla un día antes; la lavadora, vaciar el agua. Llegan listos para enchufar en la casa nueva.

Nevera descongelada y lavadora sin agua: listas para el traslado.

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